miércoles, 8 de junio de 2011

De trenes y miedos

El último anuncio promocional de la JMJ está en total consonancia con un miedo que tengo últimamente. Bueno, con uno de los varios que tengo, pero es el que ahora mismo viene a cuento. Os pongo el anuncio antes de seguir:

Se nos presenta la JMJ como un tren que sólo pasará una vez en la vida. Hay una razón objetiva para querer transmitir esto: al fin y al cabo, un evento semejante no volverá a repetirse de la misma manera, si en el futuro vamos a otra JMJ ya será en otro país, seremos más mayores, nuestra vida habrá cambiado (quién sabe en qué dirección); y eventos internacionales de este calibre en Madrid podrá volver a haber, pero ninguno con esta naturaleza. Aunque un día nos concediesen ser sede de unos ansiados Juegos Olímpicos, ni siqueira eso tendrá comparación alguna (en Sydney lo comprobaron ya). La unicidad de la JMJ Madrid 2011 es un hecho objetivo.
Desconozco, sin embargo, si las personas que han ideado este anuncio han pensado, sentido u observado lo mismo que yo. Ese miedo del que os hablaba. La inquietante sensación de tener algo grandioso entre manos y no saber qué hacer con ello. Ese espíritu "tercer domingo de Adviento", cuando, año tras año, a una le da por pensar: "¡vaya, que poco queda para Navidad y qué poco he puesto de mi parte para que este año no sea una más!". Y te consuelas pensando que aún puedes solcionarlo o que, a las malas, puedes hacerlo mejor el año que viene (aunque en el fondo tiene pinta de que va a ser igual).
Ahora se avecina algo para lo que estamos intentando prepararnos de formas muy diversas. Es de alabar la tarea que se está realizando desde muchos lugares, desde muchas organizaciones, muchas personas concretas. Otros, sin embargo, y a poco más de dos meses, parece que aún no nos hemos hecho a la idea de lo que viene. Por desgracia, tengo la triste sensación de que esos atontados somos muchos más de los que deberíamos; en consecuencia, la gente concienciada, alegre y activa (los voluntarios, por ejemplo) son muchos menos de los que deberían.
Si digo esto no es porque me guste quejarme (podría ser, pero no es el caso), sino porque tengo ese miedo empezando por mí misma; cuanto más se acerca ese tren, menos ganas tengo de que llegue. ¿Por qué? Porque me entristece la idea de que llegue y se vaya igual que ha venido, de que sean unos días agotadores y maravillosos pero que se queden sólo en eso, o que sean unos días que pasen sin pena ni gloria cuando deberían ser todo lo contrario.
Tiene delito que piense eso alguien que, como yo, conoció el maravilloso rostro de la Iglesia en una Jornada Mundial de la Juventud. Conozco, hasta donde me es posible, la capacidad de las JMJs de cambiar vidas y de otorgar un nuevo sentido a todo, pero no por ellas mismas, sino por lo que traen consigo. La JMJ Madrid 2011 nos hará ver, y ya lo está haciendo, el estado de salud que tenemos nosotros y que tienen nuestras comunidades. Y siempre entristece ver las enfermedades que acechan a lo que uno más ama.

Perdonadme por el aparente pesimismo. Tal vez sean sólo devaneos de una mujer de poca fe... ¿Habéis observado algo parecido en vosotros o vuestro entorno? ¿Creéis que nos hace falta reflexionar sobre esto, ahora que estamos casi en la recta final?

2 comentarios:

Juan-Luis dijo...

Lewis, en un momento dado, dice algo así como que si quieres ser cristiano, empieza actuando como los cristianos: ve a misa, reza, piensa en Dios...Y descubrirás a la Gracia actuando en tí antes de darte cuenta.

Te aplico lo mismo. Desde el momento en que estás planteandote que la JMJ pueda pasar sin pena ni gloria y te has metido de voluntaria y estás haciendo cosas para que sea algo especial, verás la Gracia actuante. Confía en ella y verás como la JMJ verdaderamente te servirá. Pero si te pasas el día examinando a ver si aparece una mínima actuación de la Gracia en el espíritu, no dejamos al Espíritu espacio para actuar. Y eso sí que es una gracia... ;D

Carpetano dijo...

Reconozco que a mí tambien aveces me pasa el plantearme que quizá pueda pasar la JMJ y no haberme dado cuenta y me inquieta un poco, pero bueno precisamente por ello invoco al Espiritu Santo para que me llene de su Gracia y que la JMJ dé mucho fruto en mi (y en todos, claro).

;)