miércoles, 1 de agosto de 2012

Chico malo

Ahí está. Su rostro y su cuerpo vuleven a estar de actualidad. Su expresión, a medio camino entre perdonavidas, cara de cartón y necesidad de una barrita de muesli o un yogur verde es ahora omnipresente en la televisión, la red y los cines, y hace gritar y derretirse a multitudes de chicas.
Es el chico malo, tan implacable como irresistible. Compite con otros, pelea con ellos, pero a su chica la trata como a una princesa, hacen el amor en los lugares más rocambolescos, y la lleva a dar paseos en su flamante moto...
No he visto ninguna de las dos películas, ni 3 metros sobre el cielo ni Tengo ganas de ti. El sentimiento no es recíproco: yo no tengo ninguna gana de ellos. Esto no es una crítica cinematográfica; es la crítica a una realidad que veo demasiado patente. Acercaos a cualquier grupo de chicas de instituto y preguntadle qué les gusta de este personaje. Mejor aún: prguntadle qué tipo de chico les gusta. Un gran porcentaje beberá los vientos por el malote del lugar, y opinará que otro tipo de chicos les resultarían agradables sólo como amigos, pero nada más. Atrae el peligro, lo prohibido y difícil, el jugar a sufrir un poco. Alguna chica de mi edad me ha comentado que mi novio tiene una apariencia de «demasiado bueno». Supongo que una pareja sin continuos rifirrafes no es que se vea aburrida, es que muchos, por desgracia, la ven imposible.
Visto el sex-appeal de malote, del macarra, del rebelde sin causa, ¿qué hace pensar que su actitud hacia el mundo no se derivará también hacia su hembra? Al fin y al cabo, el amor romántico se plantea para este tipo de personas como un trofeo más para alimentar su ego. La historia entre Hache y Babi dura... ¿cuánto? ¿hora y media en pantalla? Me pregunto cuántas de sus seguidoras se habrán planteado a estos dos con unos cuantos años más. Las maripositas en el ombligo duran poco, pero una personalidad narcisista se refuerza continuamente cuando cuentas con quien la alimente.
El machismo y la dependencia afectiva son dos males tan antiguos como el mal en sí mismo. Si léeis aquello de Adán y Eva con cabeza, y no mirando al dedo de quien señala la luna, veréis que una de las primeras consecuencias del pecado es la división entre el hombre y la mujer. Pero, por favor, que no nos tomen por tontos ni me cuenten milongas de que el machismo es un mal del pasado que estamos erradicando con lo que no son sino parches. Que no me pongan para concienciarme anuncios y textos de la época de Franco, que aunque terribles, ya no siguen vigentes; que no me digan que los jóvenes que son machistas lo son porque «mantienen los cánones aprendidos de sus abuelos». Estas burdas e ideologizadas falacias sólo evitan ver el verdadero problema, el que está ahí, el que ha tomado nuevas formas: está presente en el cine de moda, en las teleseries, en la pornografía que, mal que nos pese, atrae las miradas de los chicos desde muy jóvenes y deforma su visión de la sexualidad, en las canciones de moda que hablan de las chicas como sumisas perras en celo... Ahí está la base del sexismo actual. Mientras la corrección política culpa a los abuelos, cientos de chicas soñarán con un nuevo tipo de príncipe azul: no ya uno que cante bajo su ventana (qué pasado de moda...) sino uno que quiera poner a todos bajo sus pies... incluída ella. Vender este nuevo príncipe azul está siendo muy rentable. Pero, ¿quién podrá medir las consecuencias?

2 comentarios:

Hermano Saulo dijo...

Interesante retrato que haces del artista de éxito hoy día.

Me ha gustado tu reflexión

Angelo dijo...

"¡Felicitaciones, carísimos, porque ha nacido el Salvador! No cabe la tristeza cuando nace la vida. Si eres santo, ¡alégrate!, porque tienes encima tu premio. Si eres pecador, ¡alégrate!, porque se te ofrece el perdón. Si eres un pagano todavía, ¡alégrate!, porque eres llamado a la vida de Dios". (San León Magno)
Feliz y Santa Navidad. Un fuerte abrazo