miércoles, 25 de noviembre de 2009

Reivindicando... pero con el mazo dando

Hoy ha tenido lugar en mi campus una concentración de estudiantes, organizada por Universitarios por la Vida, para pedir al rectorado un compromiso de ayuda a las alumnas que se queden embarazadas y una educación en el respeto a la vida, y también para concienciar al colectivo universitario y poner
este tema sobre la mesa. Nuestra concentración ha sido frente al rectorado, lo cual nos ha obligado a estar también frente a unos contramanifestantes que taponaban la puerta del mismo, ya que la convocatoria ha irritado tanto a estas personas que han decidido boicotear nuestro legítimo derecho a manifestarnos y a reivindicar lo creamos oportuno.
La convocatoria de contra-manifestación ha tenido bastante eco, tanto en el campus como en la web, donde he podido encontrar una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y hasta ocho páginas (y porque me cansé de buscar) en las que se hacía el llamamiento a expresar su rechazo a la "derecha ultra-católica", eso sí, todos con el mismo texto copiado una y otra vez, lo cual debe haber halagado mucho a su autor, sea quien sea, pero ha dejado en evidencia la ausencia de creatividad y de criterio de estos colectivos, que son tan fácilmente engatusables con un par de consignas y de ideas sin fundamento (tiene gracia, por otro lado, que a nosotros nos señalen tan gratuitamente como "derecha ultra-católica" y ellos se consideren "estudiantes de la UAM", sólo les falta ponerse el adjetivo "modélicos" delante).
El éxito de su convocatoria, media hora anterior a la nuestra, ha sido mayor en cuestión de números. No es difícil pensar en unos cuantos porqués: el primero, la facilidad de sus llamamientos para encender a gente con ganas de insultar, gritar y oponerse a alguien. Como ya he dicho, esto queda en evidencia por la facilidad para repetir la misma entrada de blog, las mismas consignas... eso tiene un nombre, aunque está algo manoseado: demagogia. Por otro lado, muchos de los tímidos contramanifestantes (digo tímidos por su costumbre de taparse la cara cuando hacen estas cosas) sabían perfectamente el camino ya que suelen hacerlo todos los años para venir a San Canuto y dejar el campus hecho una mierda a la vez que entorpecen la vida cotidiana de la gente. Por otro lado, a muchos de ellos no les importaba tanto perder clase. Muchas de las personas de la universidad que defienden la vida, en cambio, son alumnos de doctorado que tienen un horario muy ajustado. Y renunciar a ir a clase es algo mayor que renunciar al porro y la litrona de las 12:30.
Como digo, en la contra-manifestación había más gente, pero en la verdadera manifestación había más mujeres y, sobre todo, sabíamos que no se trataba de números ni de gritos. La Razón es más discreta.
En cualquier caso, es triste que haya personas que hayan concebido esto de hoy como una especie de "batalla" (leed algunos comentarios del primer enlace que he puesto en mi enumeración, y lo comprobaréis)... ¿os creéis que las diferencias entre nosotros son tan importantes como para gastar fuerzas en combatir? No, rotundamente. Importante es la vida. Importante es la mujer y su derecho a ser informada sobre su propia realidad. Importante es la persona, no las consignas ni los "derechos" inexistentes. Importantes son los derechos de verdad.
Aunque ha habido un incidente con un coche, la cosa no ha llegado al nivel de esta otra ocasión en Argentina, donde aquella gente "defensora de derechos" tiró piedras y latas, empujó, quemó banderas y escupió en la cara de unas personas que estaban rezando.

Hoy es el Día contra la Violencia de Género. Yo me opongo a cualquier tipo de violencia. Y me opongo a usar la violencia en favor de un plan político o de una consigna vacía. Me opongo a decir "no" a la violencia con más violencia. Hoy, el chico que leía el manifiesto que habían escrito Universitarios por la Vida ha dicho algo que merece la pena pararse a reflexionar: la defensa del aborto es una de las actitudes más machistas que puede haber, porque subyace en ella la idea de que el embarazo depende exclusivamente de la mujer, dando posibilidad al hombre de desentenderse de ella y de cualquier fruto de sus actos comunes. El embarazo, la atención a los hijos, es cosa de dos. Esa es verdadera igualdad.

martes, 10 de noviembre de 2009

Desempolvando




Ha llegado el momento de retomar esto. Mi blog ha estado cogiendo demasiado polvo, al igual que las muchas ideas que tengo en mi cabeza y que nunca llego a materializar. Es muy cierto que la pereza es un pecado capital, y todos reconocemos que está mal dejar de hacer lo que debemos porque no nos apetece o porque estamos haciendo algo que nos gusta más. Pero, ¿qué ocurre cuando la pereza te aparta, no tanto de tus obligaciones, sino de aquellas cosas que te gustan, que te dan vidilla, que te acercan a lo que quieres ser? Pues creo que pecador eres igual, pero demás, idiota. Y es en esa pereza-idiotez en la que más caigo yo. Y creo que no soy la única. Renunciamos a vivir porque es más cómodo dejarse morir ante la televisión o ante la pantalla del PC. O, si escogemos la opción popular de esta idiopereza, decidimos vivir lo justo como para tener fotos que colgar en el tuenti o en el feisbuk. Y como la vida del interior no sale en las fotos, directamente renunciamos a ella en muchos casos.

En este tiempo, y mientras mi blog se llenaba de telarañas y no precisamente como decorado de Jalogüin, he encontrado, sin embargo, ganas y tiempo para meter mis letritas en algún que otro medio. La primera vez fue una carta al director que envié al periódico 20 minutos. En un momento de alegría al contemplar la diversidad y familiaridad de la Iglesia, decidí informar a todo aquel que quisiera leerme acerca de un evento que había tenido lugar en pleno centro de Madrid, con cientos de jóvenes unidos: la exaltación de la Santa Cruz con la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, esa cruz que ha recorrido todo el mundo y que es un símbolo de lo que significa ser católico (universal). He aquí el enlace a la carta:
Resulta curioso en los comentarios cómo la gente se siente interpelada por un asunto que, según sus comentarios, no tiene trascendencia. Pues si tan intrascendente es, no entiendo la necesidad de comentar, vaya. En cualquier caso, también me llama la atención el empeño por quitar importancia a nuestro interior, eso que no sale en las fotos, como he dicho antes. Y por supuesto, me hace gracia la gente que comenta en plan "los cristianitos os creéis los únicos buenos"... Pues no, majo. Si nos creyésemos buenos o superiores, no necesitaríamos a Cristo. Los "cristianitos" lo que nos creemos, siguiendo la expresión, es amados, y con ganas de agradecer. Pensaba que esto no era tan difícil de entender.
Mi siguiente incursión volvió a ser en el 20 minutos, esta vez para contestar a otra carta publicada anteriormente en la que un lector increpaba a la Iglesia (y a los políticos, pero ahí no me meto porque yo soy Iglesia, no soy ningún partido) que se manifestara en contra del aborto y no a favor de los anticonceptivos. Me pareció necesaria una aclaración desde el punto de vista del increpado. Una vez más, los comentarios no tienen desperdicio. Aunque hay gente muy poco original en sus insultos y prejuicios. Una pena.
Me animé con las cartas al director y envié una a ADN. Esta me la publicaron en la edición impresa, y va relacionada con la objeción de conciencia de los farmacéuticos a la hora de dispensar píldoras del día después. También respondía a otro lector, un hombre con muy buen ojo que vio el ruinoso futuro de estos farmacéuticos objetores, comparándolos con un estanquero que se negara a vender tabaco.
Y hace poco vino esa absurdez de calendario que hicieron esos "defensores de las libertades" llamados COGAM. Y una vez más, decidí escribir una carta acerca de ello a varios periódicos. Hasta donde yo sé, me lo publicó el 20 minutos. Digo hasta donde yo sé, porque de mi carta en ADN me enteré semanas más tarde porque salió en una conversación que tuve. Es todo un detalle por parte de la gente de 20 minutos avisarle a una de cuándo publican sus cartas. Además de la mía llegaron algunas más, y están todas recopiladas en el mismo sitio, al que había un enlace desde la misma página principal de la web del periódico. Un enlace con una de las "estupendas" fotos de ese calendario. La cosa parecia haber logrado su objetivo: notoriedad, polémica... y sin embargo, ¿quién menciona ya eso? se olvidó, mandando a tomar vientos ese deseo de polémica que tenía dicho colectivo. Aunque también ha quedado en el olvido nuestra propia ofensa. No importa... tantas hay a lo largo del día... y no nos toca a nosotros sino perdonar, porque precisamente esa es la "marca de la casa".

Y haciendo un radical punto y aparte, me gustaría hacer ahora la referencia que más orgullo del bueno me causa: la Revista Misión ha escogido como ganador de su concurso de Microrrelatos Viajeros mi microrrelato, "El viaje que no acaba", que relata de forma muy condensadita el viaje que realicé en el verano de 2005 a Colonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. El premio es un fin de semana para dos personas en un hotel de la compañía Rusticae, aunque para mí es también un gran premio el hecho de que mi viaje sirva también de testimonio vital y de estímulo para la próxima JMJ. Aquel verano empezaron muchas cosas en mi vida, y es algo que le deseo a todo el mundo.
Aprovecho para animaros a suscribiros a esta revista, es gratuita y te llega cada mes a casa. Está genial, llena de valores, actual, variada... justo lo contrario a la mayoría de las revistas que hay en el mercado, llenas de frivolidades y aburridas como ellas solas. La suscripción podéis hacerla desde la misma web. Gracias, Misión, por el premio y por la revista en sí.

Bueno, además de mi viaje, parece que lo que no acaba es esta entrada de blog... así que voy haciendo un "corto y cambio", y hasta la próxima.