
Tengo tres sobrinas: una de 8 años, otra a punto de cumplir 7, y una de 3. Las dos mayores ya recibieron como regalo, prematuramente creo yo, sus respectivas Nintendo DS. Hoy la mayor me ha pedido que les baje un videojuego nuevo: Secret Flirts. Una tontería más para niñas, he pensado. Pero claro, el concepto "para niñas" es bastante ambiguo ahora. Por ejemplo, ¿son "para niñas" revistas del tipo "Super Pop", "Loka", "Bravo", etc.? Por la estética, indudablemente que sí. También por muchos de los famosillos que aparecen en ellas, pues ahora están en boga unos cuantos actores/cantantes salidos todos de la factoría Disney, teóricamente para niños. Ahora bien, tras una portada con unos chillones colores rosa o naranja, y una foto de Hannah Montana o de Zac Efron (más bien de este último, al que pueden sacar ligero de ropa más veces y esto traerá consigo un éxito de ventas abrumador), aparecen mezcladas historias "súper picantes" de las lectoras, consultorios de "sexualidad" donde enseñan a sus pequeñas lectoras a poner una preservativo a su novio (o lo que tengan) o a masturbarle, interesantes "informaciones" sobre la píldora del día después... Bien, ¿son o no revistas para niñas?...
El videojuego que mi sobrina me ha pedido, según reza
esta página, consiste en lo siguiente:
Con Secret Flirts podrás convertirte en una maestra del ligue cuando logres que una chica no muy agraciada conquiste al chico de sus sueños. Recibirán muchos consejos sobre cómo peinarse, qué ropa usar, qué decir y qué no decir.
Un videojuego que viene a enseñar a nuestras muchachas lo que es importante en la vida, vamos. Como esas revistas. Tradicionalmente se ha venido haciendo un gran negocio (ideológco y monetario) a raíz de la sensibilidad especial que tenemos las mujeres. Si por regla general a una mujer le gusta más tener su cuerpo bien cuidado (no me quiero meter demasiado en asuntos antropológicos, pero es cierto que suele haber una mayor identificación entre la mujer y su cuerpo, y que el hombre tiene una concepción de él más instrumental, y que esto es lógico dada la complementariedad a la que estan llamados ambos sexos y las funciones que van a tener ambos cuerpos), si a la mujer le gusta estar bella y eso le da estabilidad emocional, ¡sorpresa! ahí estarán los anunciantes de cosméticos, de moda, de cirugía estética, y demás voces en la socidad, para convertir ese gusto en una obsesión. Si una mujer tiene una sensibilidad especial para las relaciones de pareja, le gustan los detalles, la atención, lo apasionado... ahí estarán los "romanticismos" de revistas, novelas, películas, canciones y demás para convertirla en una esclava del sentimentalismo y blanco fácil para lo que al chico en cuestión se le antoje. Si para una adolescente es importante la pertenencia a un colectivo social, sentirse querida en él y ser alguien para los demás (como para todos), ahí hay una gran posibilidad para esclavizarla también: acabará creyendo, gracias a mil factores, que sin la aceptación de sus coleguitas no es nadie, que debe pasar por el aro de todo lo que en su grupo de amigos hagan o digan, que su unicidad es secundaria con tal de pertenecer al común.
Y ahora, actualmente, hay una sensibilidad femenina que también es degenerada al máximo: si una mujer descubre, cree y corrobora que es libre y especial por sí sola, que no está hecha para satisfacer y servir a un hombre sino que ella también ha de hacerse valer, que tiene sus propias satisfacciones (sexuales o no), que no necesita que ellos den el primer paso, que es independiente... pues, y esto se ve en todas partes, esta mujer y sus razonamientos pueden ser extremados y acabar convirtiéndose en un "yo elijo, así que me acuesto con quien se me ponga delante, porque soy una mujer independiente y moderna de la muerte, y voy a usar a los hombres como objetos de usar y tirar".
Como comprobamos, toda sensibilidad, deseo o inclinación que tenga una mujer, por legítimo y noble que sea, es susceptible de ser extremado y degenerado por las modas, la publicidad, el peso social, las envidias (muchas, muchísimas) y, si nos vamos a lo sobrenatural, el pecado. Y de eso no se libra tampoco el hombre, claro está. Pero de eso querría hablar en otra ocasión, no quiero desiarme tanto y recordemos que empecé hablando de un videojuego.
Los juguetes siempre han ayudado a fomentar cánones y roles, algunos de ellos no demasiado justos. Mientras las niñas ya jugaban a ser amas de casa y mamás, los niños jugaban a cosas de niños y a juegos que no dejan de ser juegos: a superhéroes, a cochecitos, a fútbol (no deja de ser un juego aunque mueva millones y mafias)... Y unos años más tarde, los niños siguen con juegos de niños, y las niñas son amaestradas en el ligoteo, en prepararse para esos niños y conseguir atraer hacia ellas, aunque sea un poco, la atención que tienen tan puesta en los superhéroes, los cochecitos y el fútbol.
Ahora no sé si descargarle a mis sobrinas el juego en cuestión. Quizá sea una cosa de lo más inocente, pero algo ahí huele mal, y es esa acentuación de la esclavitud del sentimentalismo. Sé que siempre está la influencia del ambiente, que no se puede resistir, pero yo quiero que mis sobrinas tengan otras cosas en la cabeza.