martes, 12 de octubre de 2010

"Es tu cumple, hazte un regalo: Vive la JMJ"

12 de octubre. Recordamos a María, sobre el Pilar, alentando al apóstol Santiago para que no desistiera en el anuncio del Evangelio a la gente terca que había por estos lugares. Día este también en que las naves españolas llegaron a las orillas de Guanahaní, uniendo para siempre los destinos de dos tierras. Y día en que mi Diócesis celebra su cumpleaños, 19 esta vez, y que se celebra con ordenaciones diaconales en el Cerro de los Ángeles.

También en mi casa es un día grande, la única onomástica que se celebra: mi madre se llama Pilar, mi hermana también, así como mi sobrina de 9 años. Mi madre dice que el nombre de Pilar ilustra muy bien lo que es una madre: la columna que sostiene lo demás, la que lleva el peso del hogar. Creo que no le falta razón. Mi sobrina, al ver el otro día el anuncio del Ejército, exclamó: "¿Cómo que el día de las Fuerzas Armadas? ¡Es mi día, el del Pilar!". Desde luego, es una fecha grande. La "Madre Patria", la madre que me trajo al mundo, la Santa Madre Iglesia, concretada en mi Diócesis, la Madre de Dios... todas reciben homenaje este día, todas son pilares.

La "Madre Patria" no tiene para mí la importancia de las otras tres, pero me llama la atención cómo usan este término nuestros hermanos del otro lado del charco. El otro día leía este comentario en el Facebook de la JMJ: "Madre Patria, allá vamos", decía una persona desde algún lugar de la América Hispana. Y aquí vienen. Y como nosotros también decimos eso de que nuestra patria es el Cielo, no sólo hay que recibir a la gente como una España acogedora, sino como un anticipo del cielo. Aquella persona, tal vez sin saberlo, manifestaba que se dirigía a España, pero también a un encuentro de Iglesia universal que hará presente el cielo en la tierra.

Por eso, y desde ya, los madrileños tenemos que prepararnos para trabajar en la construcción de este cielo, para que todos los que vengan encuentren su lugar, único, personal, como el lugar que tienen reservado en el Corazón de Cristo. Con nuestros medios, sin oro ni plata, pero dando lo mejor que tenemos. "El alojamiento tiene que ser sencillo, pero la acogida excelente", oí decir hace unos días a Goyo, el coordinador general de la JMJ. Y para una acogida excelente hacen falta personas excelentes. No me refiero a gente perfecta y llena de virtudes, sino a gente que quiera de verdad dejar sitio en su vida para acoger a miles de hermanos el verano que viene. Con "personas excelentes" me refiero a ti, con tus ganas, con tu entusiasmo, y con tu amor a esta Iglesia que es de todos. Si estás dispuesto a construir este hueco a cada uno de los que vengan, y a la vez encontrar el tuyo (pues lo tienes, no lo dudes) para formar parte de este pilar que nos sostiene a todos, no dudes en hacerte voluntario o en inscribirte para acudir a este acontecimiento irrepetible.